viernes, 12 de marzo de 2010

miércoles, 10 de febrero de 2010

Imperfecto

Alguien dijo alguna vez que sería mejor olvidar todo lo malo que ha ocurrido en nuestras vidas. Pues se equivoca de una manera precipitada e incluso estúpida. Lo malo que nos ha ocurrido nos hace más fuertes -o más endebles, según la situación-, nos asegura que la vida no es un puto campo de rosas y que, si lo es, están todas llenas de espinas y abejas. El problema no es el sentirse bien o sentirse mal, el problema se encuentra en que el ser humano está hecho para sentir. Somos los mejores en mostrar el dolor, la tristeza, la felicidad, porque ningún ser más lo hace. Pero igualmente se nos hace tan dificultoso intentar enseñar cómo nos sentimos que, cuando lo hacemos, mostramos sólo la punta del iceberg que se alberga en nuestro interior.

jueves, 4 de febrero de 2010

Desintención

Hace demasiado tiempo que convivo contigo. Sueles decirme qué es lo que me hace bien y lo que me hace mal. Y ahora te me impones, como si fuera una débil niña de tres años que no sabe lo que hace. ¡Deja de gritarme! Deja de observarme, de decir que conoces lo que pienso y lo que siento, lo que sé o no sé.. Deja de tomar decisiones por mí. Ya soy lo suficientemente consciente de mi estado como para que tú vengas a repasármelo por la cara, a hacerme sentir una estúpida niña inútil sin alas... ¡Déjalo ya! Intentas ayudarme pero me arruinas, me hundes, me haces peor...

Cállate.

miércoles, 13 de enero de 2010

Sh..

Hay total tranquilidad en casa. Mi gata y yo nos interrelacionamos a base de silencio y miradas. Ninguna de las dos se mueve, somos estáticas, pero nos miramos. Sólo se oye el movimiento de las manillas del reloj. Huele a mi té de vainilla. Cuando termino con el dulce calor del té, ella con toda su elegancia se coloca en mis pies y me da calor, dormida, enroscada tan preciosa como siempre. Poco a poco se va la luz del sol, llega la noche y hace más frío, pero sigue ese silencio plácidamente envolviéndonos como la luz tenue de una vela.

miércoles, 6 de enero de 2010

Despertar

La ausencia de luz siempre va bien para el dolor de cabeza. Una habitación casi insonorizada repleta de objetos inútiles y una botella de agua fresca por pura necesidad. Despertar envuelta en un edredón de colores vivos pero apagados por el tiempo. Alzar la mirada al techo y desechar el tiempo en nada. Y después de nada, esperar a cerrar los ojos y que todo, todo pase poco a poco entre sueño y sueño y viento helado callejero.

lunes, 4 de enero de 2010