Aquella mañana, como cada día de su vida, no había hecho nada. Despertó esperando que llegase ya la noche, y con ella, un sueño eterno. Pero siempre despertaba, y cada mañana era la misma; café, tostadas, sofá y silencio. A veces se le aparecía un atisbo de esperanza que por la tarde moría en forma de silencio. No tenía nada, no tenía a nadie, no entendía qué era vivir.
domingo, 15 de enero de 2012
- El tiempo es espeso y apenas corre entre mis dedos. No sonrío, no me sale hacerlo, no sé ser yo. A veces tengo ganas de llorar y no salen lágrimas.. Se queda esa sensación del nudo en la garganta y el nerviosismo en el estómago, la impaciencia porque todo termine. Creo que no tengo nada que me merezca la pena..- se sentía atada a un mundo que no le gustaba o no sabía disfrutar.
viernes, 13 de enero de 2012
sábado, 7 de enero de 2012
Hay un instante en el que, estando con esa persona, pararías el tiempo. Puede que cuando ambos os sonreís, o cuando vuestras manos se rozan, cuando las miradas se cruzan y no hace falta mucho más que el silencio. Entonces todo sería perpetuamente perfecto.
Aún así, reflexionas. ¿Qué es lo que quiero? Quizá prefiero que acabe, volver a encontrar esta sensación en otra persona, en otro paisaje, en otro momento. O quizá prefiero dejar que el tiempo siga su curso y descubrir qué más queda tras esta paz.
Y llega un momento en el que, sin saber cómo, cuándo o por qué, toda aquella sensación de bienestar que en un momento te llenó y te volvió cielo, se queda en nada, cenizas, polvo y recuerdos.
martes, 27 de septiembre de 2011
Cierro los ojos, respiro y pienso cuál es el orden de los factores y cuál es su resultado. Intento analizar con detalle qué y por qué. Y aún creyendo saber las respuestas, dudo.
No sé por qué pienso lo que pienso, no entiendo por qué siento lo que siento. Dentro de una espiral, desconozco cómo he entrado. Únicamente sé que he de salir.
miércoles, 30 de marzo de 2011
Hay personas que se sienten, por muy lejos que las tengas. Otras, las recuerdas y sonríes, y no consigues nada más. Algunas, pocas, pretendes olvidarlas, pero reaparecen en tu mente destruyéndote la calma. Todas forman parte de tu vida, de tu historia, de tu forma de ser, pensar y actuar. Nunca serás capaz de contar las veces que has sonreído gracias o por ellas, ni las veces que te han entristecido o malhumorado. O cuántas veces has pensado en cada una de ellas haciendo que surgiera una película en tu mente.
Confío en que, si yo tengo alguna parte de todos, todos tengan una mínima parte de mí.
sábado, 26 de marzo de 2011
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