Cierro los ojos, respiro y pienso cuál es el orden de los factores y cuál es su resultado. Intento analizar con detalle qué y por qué. Y aún creyendo saber las respuestas, dudo.
No sé por qué pienso lo que pienso, no entiendo por qué siento lo que siento. Dentro de una espiral, desconozco cómo he entrado. Únicamente sé que he de salir.