viernes, 23 de marzo de 2012

- Ya sabes.. Cuando le importas a alguien que te importa lo único que sé hacer es apartarlo.
- ¿De qué tienes miedo?
- De que me dañe. De que entre en mi vida, me conozca y diga "así no me gustas". "No me gustan tus heridas, no han sanado, no me convienen".
- Pero si quieren entrar no es por ti, es por ellos mismos. Nadie les obliga. No existe un contrato social en el que debas conocer a todo el mundo. Ellos entran porque quieren. Y si no les gustas es que no son las personas que deben valorarte tal cual eres.
- ¿Pero y si yo quiero que sean, aunque no deban? ¿Y si a la que cierro los ojos y descanso en mi insaciable forma de autoprotección, ya me dañan, ya me hunden?
- ¿Y si no? Nunca lo has probado.
- Sí, y me hicieron trizas. No quiero más. No merezco más.
- Así te estás perdiendo a muchas personas.
- Así me estoy perdiendo el mundo entero, pero puedo sobrevivir.

miércoles, 21 de marzo de 2012

No puedo dejar de preguntarme cómo la cosa que más feliz me ha hecho se ha vuelto una diminuta - milésima parte de lo que fue. Se me hace difícil entender cómo todo cambia de forma tan grande y desvanece. Fácil viene, fácil va.. Y supongo que así es la vida, demostrarte que ni tú eres tan bueno ni los demás lo son, que todo es transitorio, que has de saber vivir con los cambios. No hay que desear nada para siempre, no siempre va a estar por ti.

domingo, 11 de marzo de 2012

Paz interior

No siento odio. No siento dolor, no siento rabia. No siento nada que pudiera calificarse como negativo. Simplemente.. Simplemente siento placer. Placer al poder escuchar una canción y que me vengan a la cabeza buenos momentos, abrazos, besos, risas, y simplemente sonreír. Placer al poder ver cualquier tontería, recordarlo, recordar el sentimiento de calor y sonreír. Placer al descubrir que he olvidado aquel dolor que me hacía sentir como si me hubieran arrancado el corazón, me lo hubieran pisoteado y tirado a la basura.
Descubrir que mi día a día no me hace arder, no me pesa ni me evoca al llanto. Eso ya ha terminado.
Vivo pensando en lo bien que estuve, en lo bien que estoy y en todo el tiempo que me queda para reír, llorar, sufrir y amar.

Que todo pasa, que todo duele, que no hay nada permanente.
Que se olvida, que se perdona, que se continúa.
Que me he vuelto más fuerte.
Que no me volverá a doler.