Hace demasiado tiempo que convivo contigo. Sueles decirme qué es lo que me hace bien y lo que me hace mal. Y ahora te me impones, como si fuera una débil niña de tres años que no sabe lo que hace. ¡Deja de gritarme! Deja de observarme, de decir que conoces lo que pienso y lo que siento, lo que sé o no sé.. Deja de tomar decisiones por mí. Ya soy lo suficientemente consciente de mi estado como para que tú vengas a repasármelo por la cara, a hacerme sentir una estúpida niña inútil sin alas... ¡Déjalo ya! Intentas ayudarme pero me arruinas, me hundes, me haces peor...
Cállate.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario