No dejo de plantearme qué es la muerte. No me refiero a esas típicas preguntas existenciales de qué es la vida, qué significado tiene, de dónde venimos y adónde vamos. Me refiero a qué se experimenta. Cuál es el dolor, cómo sabes que termina.
¿Cuán intenso será, qué sentiremos, cómo comenzará ese dolor, cómo sabremos que ha terminado? Algunas veces considero que, cuando termine mi vida, sentiré como si todo hubiera sido una película y se apagase la televisión. Ese punto central blanco que te indica que ni hay luz, ni color, ni sonido, solo una televisión apagada frente a ti. ¿Pero y si ese dolor que dicen que es el final, no es dolor, ni es final..?
Termino pensando que será lo último que sintamos, y qué más va a dar. Pero no puedo evitar experimentar cada vez que lo pienso, que alguien o algo está rozando una navaja por mi cuello, inmediatamente me pongo nerviosa y casi siento aparecer una migaja del dolor que pudiera aparecer si ahora mismo, en este preciso instante, fuera a morir.
domingo, 1 de abril de 2012
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario