miércoles, 13 de enero de 2010
Sh..
Hay total tranquilidad en casa. Mi gata y yo nos interrelacionamos a base de silencio y miradas. Ninguna de las dos se mueve, somos estáticas, pero nos miramos. Sólo se oye el movimiento de las manillas del reloj. Huele a mi té de vainilla. Cuando termino con el dulce calor del té, ella con toda su elegancia se coloca en mis pies y me da calor, dormida, enroscada tan preciosa como siempre. Poco a poco se va la luz del sol, llega la noche y hace más frío, pero sigue ese silencio plácidamente envolviéndonos como la luz tenue de una vela.
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