miércoles, 8 de septiembre de 2010

Nunca necesitas nada, solo lo justo para sobrevivir el día a día. Tiras con tu tabaco, tu botellín de cerveza por la tarde y poder dormir con la conciencia tranquila. Te vuelves constante en tus rituales diarios, dejas muchísimas cosas de lado pero estas tres cosas siguen contigo.
Un día te das cuenta de que necesitas más, de que ese tabaco no es reemplazable por tus amigos, que ese botellín no es tu pareja, y que tu conciencia no está nada tranquila y no te deja dormir. Y pasa un día, dos, casi cuatro semanas con el el botellín medio vacío y con sabor a pis de mono y más paquetes de tabaco que jamás habías visto tirados por el suelo y con alguna colilla dentro. No haces nada para remediarlo, no sabes qué hacer, no has nacido aprendido. La desgana se ha adueñado de tu cuerpo, de tu mente, no sabes qué o quién eres, pero sabes que estás allí, y que no vas a hacer nada.
Pasan los días, los meses, los años, la carne del frigorífico se ha vuelto mohosa, casi putrefacta, y tus uñas son largas y están llenas de roña. Estás solo. Nadie te cuida. Nadie te dice que te levantes, que no haces bien en estar allí. Y te preguntas por qué. Por qué no hay nadie allí que haga nada por ti. ¿Es por ellos o es por ti? ¿Qué hiciste para que no estén? ¿Qué han hecho para que no estén? ¿Por qué se fue si era tan dulce, tan cuidadosa contigo? ¿En qué fallaste?
Y te lo reconoces, eres un mierda. Un mierda en un mundo de pautas a seguir. Y tú seguiste las pautas indicadas: tabaco, cerveza, ignorancia. Y aunque ella te dijera siempre que te quería, tú asentías con la cabeza y nunca decías mucho más que "estás guapa", o "gracias por todo". Pero no era suficiente. Y adivinó que se merecía algo más y mejor que lo que tú le dabas, y se fue. ¿Y ellos? Ellos se cansaron de esperar que fueses quien realmente eras, se cansaron de tus risas enlatadas y tus comentarios vacíos y sarcásticos sobre lo mal que estaba la vida. Pero tú no lo veías. Tú no veías nada.
Y ahora que lo ves, ten narices a arreglarlo.

martes, 31 de agosto de 2010

Ágora

No sabía por qué, pero un día el cielo se volvió techo. Lo notaba tan próximo a mí, enganchado a mi cabeza, asfixiándome, aplastándome, no me dejaba mirar hacia adelante, no me dejaba vivir. No sabía cuándo o por qué el cielo se volvió en mi contra, se hizo de teja y cemento y no me dejo escrutarlo desde sus adentros. Y no sé por qué, un día el cielo se volvió de nuevo aire y viento, y nubes y cielo, y me dejó volver a descubrir que la teja y cemento eran nuevos edificios, o viejos que no había descubierto, me dejó ver lo que me había perdido durante tanto tiempo. Y se lo agradezco eternamente.

lunes, 30 de agosto de 2010

Me gusta..

Me gusta la gente. Me gustan los que observan, los que son observados y no hacen nada, los que son observados y se hacen notar con una mirada picante o con unos gestos de enfurecimiento; me gustan quienes con sus comentarios creen que son más inteligentes, y quienes con sus comentarios creen que son más fuertes y al contrario son más bobos y débiles; me gustan quienes alardean de tanto que tienen y no tienen tanto; me gustan quienes menos tienen y lo tienen todo, quienes lo dan todo y no tienen tanto; me gustan quienes se creen graciosos y hacen gracia por no serlo; me gustan quienes son graciosos sin pensarlo;...

Me he llevado tiempo de observación darme cuenta de que me gusta la gente. Siempre había pensado que el ser humano era odioso, un crápula sin sentimiento, aquél que no se preocupa más que por los demás cuando le ocurre algo a sí mismo. Por eso empecé a interesarme en ellos. Supongo que... Comencé a mirar las cosas con más sentido del humor.

lunes, 10 de mayo de 2010

70

Creo en mi cuerpo como si fuera un dibujo, un muñeco de vudú, en el cual en la parte del tronco han incorporado un cuadrado lleno de fuego y acero, y al lado del corazón hay una redonda de aire. Es así como me siento. Digamos que... Es como siento mi ansiedad. Es como la materializo. Una caja de cartón plena en acero candente, y una caja de cristal de viento. Ninguna de las dos está conectada, son distintos sentimientos pero los dos significan lo mismo. Los dos son mi dolor. Mío e intransferible.
A veces siento como esa caja de cartón crea raíces que se conectan con las venas de mi cuerpo, o es que esas venas ya están conectadas a la caja de cartón y se llenan de acero y me hacen sentir el calor, y cada vez que parpadeo me siento violenta pero al mismo tiempo no puedo hacer nada más que respirar y mirar a un punto fijo. Me siento tan mal, tan dolida que creo que las venas explotarán y harán de mí un monstruo… Otras veces siento que la caja de cristal va a romperse de tanto viento que alberga. Es un vendaval violento que llega a deformar su jaula de cristal. A veces incluso crea tubos anchos hasta la garganta, pero nada más, no llega hasta la boca, no deja que se vaya. Es una puñetera que se queda dentro de mí y no se deja huir.

sábado, 1 de mayo de 2010

Inspiración - Espiración

Me descubro notando cada sentimiento en la yema de los dedos por el mero hecho de respirar. Estando tumbada, antes mirando el reloj y ahora con los ojos cerrados, espero pensar pero sólo siento dentro de mí el silencio, la paz que reina las noches...

miércoles, 21 de abril de 2010

Adiós al pasado

He rechazado mis recuerdos. Sean buenos o malos, qué poco me importa si ya no están, si ya no lo tengo y tampoco los quiero. Solo espera el presente, ni futuro ni nada más, vivir y sentir el ahora, no lo que espera.

domingo, 14 de marzo de 2010

S.O.S.

Me molesta el hecho de tener miedo. El no creer en mí. El no creer en nadie. El querer esconderme, y el no poder hacerlo.